Un ciudadano sin conciencia ambiental puede emitir hasta un 70% más de gases contaminantes

Las ciudades tienen un papel protagonista en la transición energética. No es solo porque más de la mitad de los habitantes del planeta viven en zonas urbanas (unos 3.900 millones) y las previsiones apuntan a que en 2050 se llegarán a los dos tercios, sino porque son las que tienen capacidad de concienciar y llamar la atención en el camino hacia un modelo energético más sostenible. Estas son algunas de las conclusiones del informe presentado por Enerclub, “Energía y ciudades”, cuyo hilo conductor es la ‘humanización de la energía’.

“Las ciudades tienen un papel protagonista, y cada ciudadano y cada acción cuenta, por eso es tan importante que el cambio se haga desde el ciudadano”, explicaba Antonio Gomis Saez, coordinador del Estudio. Las ciudades tienen un papel esencial porque es donde hay mayor concentración humana, porque son responsables de dos tercios de la demanda mundial de la energía primaria (y solo ocupan el 3% de la superficie del planeta), y porque si se continúan con las tendencias actuales de necesidad de consumo energético, la demanda urbana de energía aumentará hasta un 70% en 2050 y las emisiones urbanas de GEI crecerán un 63%.

“La planificación juega un papel fundamental en las emisiones, y desde hace 20 años ya se han llevado a cabo iniciativas para lograr ciudades más sostenibles”, añadía Gomis Saez, y destacaba la aprobación, en septiembre de 2015, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, cuyo artículo 11 incorporaba a las ciudades como lugares participativos, seguros y sostenibles. Junto con el cambio climático, la mejora de la calidad del aire aparece como una prioridad.

Más concretamente, en la UE, donde actualmente el 70% de los ciudadanos viven en áreas urbanas y en ellas se produce el 85% del PIB de la UE, se han establecido objetivos temporales para disminuir las emisiones de GEI, aumentar las renovables en la demanda final de energía y mejorar la eficiencia energética. Por esto, el estudio señala que tiene especial relevancia la iniciativa de Pacto de Alcaldes, presentado por la Comisión Europea en 2008, que en 2015 pasó a llamarse Pacto de los Alcaldes para el Clima y la Energía. En España más de 1.700 ciudades y municipios se han adherido a este pacto, lo que convierte a nuestro país en líderes europeos en la puesta en marcha de medidas para mejorar la sostenibilidad medioambiental de las ciudades. “Por ejemplo, hay que destacar el Plan A de Calidad del Aire del Ayuntamiento de Madrid, con 30 medidas a conseguir en el ámbito de la movilidad, de la edificación o de la eficiencia energética”, puntualizaba el experto.

Y es que cada español consume unos 81,1 kWh al día, lo que equivale a iluminar un hogar durante 72,2 días completos o a desplazarse con un vehículo nuevo diésel (6 l/100 km) durante unos 138 km.

El estudio refleja que España depende de forma considerable de las importaciones energéticas procedentes de otros países. “En el caso del petróleo y del Gas Natural nuestra dependencia del exterior es casi del 100%, y en el caso del carbón, las importaciones representaron más del 90% del consumo”, concretaba Gomis Saez, por eso, el informe propone mejoras en dos ámbitos urbanos: la movilidad y la edificación.

“En el transporte se consumieron en 2014 un total de 31,4 Mtep, que representa el 40% de la energía final consumida en España, y respecto a las emisiones fue responsable de 83 millones de toneladas de emisiones directas de CO2, lo que equivale al 25% de las emisiones totales nacionales”, señala el informe, “en la edificación, considerando como tal los edificios de los sectores residencial, comercial y administración públicas o institucional, se consumieron en 2014 un total de 23,7 Mtep, el 30% de la energía final consumida en España (19% para el residencial y 11% para el resto)”.

Pero hay más indicadores energéticos muy interesantes recogidos en el estudio. Por ejemplo, que el tamaño de la ciudad sí que importa. Las grandes ciudades (entre 1 y 5 millones de habitantes) presentan unos consumos térmicos y eléctricos casi un 10% superiores a la media nacional, pero en el caso del transporte, en relación al consumo por vehículo y año, las ciudades más pequeñas son las que mayor consumo presentan, igualándose a las de mayor densidad.

Otro dato relevante es que se demuestra que el clima también influye de manera determinante en el consumo. En general, las ciudades de cama mediterráneo tienen menores necesidades térmicas de calefacción que las de los comas continental y atlántico, pero en las ciudades con alma subtropical se consume más electricidad por sus mayores necesidades de refrigeración (aire acondicionado).

Soluciones para tener ciudades más sostenibles

En el caso de la movilidad, para el estudio el ciudadano individual tiene multitud de posibilidades para reducir su huella de carbono, como utilizar más el transporte colectivo, de la bicicleta o de los desplazamientos a pie. Pero también se debería usar de manera responsable el coche, con un mantenimiento regular del mismo o la conducción eficiente. A nivel colectivo, se podrían implementar medidas que apoyen el transporte público colectivo, con el desarrollo de las infraestructuras necesarias, con la renovación y el mantenimiento de flotas o aparcamientos disuasorios.

También proponen que la política desde las administraciones incluya planes de movilidad, fiscalidad y fomentando los vehículos eficientes, pero también transponiendo lo antes posible las Directivas Europeas que afectan al sector.

En el caso de la edificabilidad, como más del 90% de las viviendas que habrá en 2030 ya estarán construidas, y tendrán que ser más eficientes energéticamente de lo que ya son, solo queda una opción: apostar por la rehabilitación. La rehabilitación térmica de edificios con más de 20 años puede producir un ahorro del 50% de la energía consumida, al igual que la utilización de tecnologías modernas para calefacción y ACS, o de electrodomésticos de alta eficiencia (A+++), lámparas LED o el control de los sistemas y equipos electrónicos.

A nivel de política municipal, aparte de transponer las directivas europeas, se podría dotar de estrategias para que se pueda llevar a cabo la normativa europea en relación a la rehabilitación de viviendas, realizar programas de incentivos a las iniciativas de ahorro energético, el uso de las TIC (Tecnologías de la información) y mejorar las prácticas del ciudadano en los entornos en los que actuamos como ciudadanos colectivos.

Fuente: www.elperiodicodelaenergia.com

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