El efecto invernadero, la razón por la cual la tierra se calienta

El medio ambiente atmosférico actual se encuentra amenazado por tres problemas a gran escala, derivados más o menos directamente de la contaminación del aire.

Estos problemas son: el aumento de la concentración de dióxido de carbono CO2 y otros gases que conlleva el incremento de la temperatura por el llamado Efecto Invernadero; la destrucción de la capa de ozono, que origina un incremento de la radiación ultravioleta solar, muy nociva para los seres vivos y, finalmente, la lluvia acida, que produce daños importantísimos en los bosques, fauna piscícola de los ríos y lagos, monumentos de piedra, etc.

El Dióxido de carbono se halla presente en la atmósfera terrestre en un porcentaje mínimo (0,035%), mientras que el oxigeno, por ejemplo lo está en un 21%.

El CO2, como ya se ha mencionado, tiene la capacidad de actuar como un condensador de calor. Hubo un tiempo en que la atmósfera de nuestro mundo era muy rica en este gas. Pero su precipitación (formación de los carbonatos) y la aparición de los seres orgánicos menguaron de manera drástica su presencia en la misma.

A partir del siglo XVIII, con la llegada de la revolución industrial, el CO2 no ha cesado de aumentar.

Hoy tenemos un 25% más de dióxido de carbono que el que había a comienzos del siglo pasado. La industria no hace sino devolver a la atmósfera un gas que un día estuvo en ella. Pero, el incremento del dióxido de carbono ya ha tenido sus consecuencias, pues la temperatura global en nuestros días ha aumentado dos grados.

¿Hay motivos para alarmarse? Si, pero tambien hay que tener presente que el contenido de dióxido de carbono en la atmósfera varia por motivos puramente naturales. Al comienzo de la primavera, el contenido de CO2 en la atmósfera es máximo y mínimo en otoño e invierno.

Además, debido a la menor extensión de las tierras emergidas, la diferencia entre el máximo y el mínimo es despreciable en el hemisferio sur. En el hemisferio norte esta diferencia es muy acusada y además, aumenta con la latitud, debido principalmente a los cambios estacionales.

También hemos de tener presente que la producción vegetal es el producto de la radiación solar incidente por la capacidad de conversión en materia orgánica (biomasa).
Esta capacidad de biomasa se ve potenciada por el aumento del dióxido de carbono, lo que a su vez tiende a reducir la presencia de este gas y a aumentar la del oxigeno, al tiempo que incrementa la del carbono orgánico y sedimentario. Pero ocurre que, debido al efecto invernadero, la temperatura del planeta se verá incrementada y ello dará lugar a un auge de la biomasa y de la respiración de los animales, con el consiguiente nuevo incremento del CO2.

Como se ve, los efectos reales son alarmantes. Lo más saludable sería que todo ello conduzca a un ciclo de equilibrio industria- CO2 y formación de biomasa. Este problema podria quedar resuelto en un futuro mediante la adecuada gestión de la atmósfera, aplicación de energías limpias (eólica, fusión nuclear controlada, entre otras) y la puesta en marcha de nuevos recursos técnicos, como la superconductividad.

Fuente: www.diarioecologia.com

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