El sol además de electricidad y calor nos regala salud

“Donde entra el Sol, no entra el médico”, dice una antigua pero muy cierta frase que resume el conocimiento popular sobre la importancia del astro rey y su influencia en la salud humana. Una casa bien iluminada por el sol elimina bacterias y gérmenes, influye positivamente en la salud mental de las personas y crea confort.

Además de estos beneficios naturales, ahora podemos utilizar la tecnología para que el Sol lleve salud a las personas. Las partículas de luz del Sol, los fotones, pueden ser convertidas en electrones y generar electricidad. Asimismo, las ondas de calor del Sol, los rayos infrarrojos, pueden calentar el agua y el aire.
También existen equipos que utilizan estas propiedades para nuestro beneficio, sobre todo en zonas donde la energía eléctrica de la red pública no llega. Una refrigeradora solar puede mantener vacunas en postas médicas rurales, que salvará a niños de diversas enfermedades. Un sistema solar doméstico ofrece energía para iluminación, esto permite cambiar la vela o el mechero por luz eléctrica, mejorando la salud visual de niños y adultos, y evitar que estén expuestos a humos nocivos. Un equipo de potabilización solar de agua por rayos ultravioleta evita enfermedades gastrointestinales en la población que la utiliza. Y así podría seguir enumerando una serie de usos de la tecnología solar.
Argentina posee una excelente radiación solar a pesar nuestra ubicación austral en el mundo. Lamentablemente, su utilización es aún muy escasa. Esto se debe al desconocimiento de las tecnologías y a ciertos mitos que se han fabricado en torno al uso de la energía solar. Sin embargo, tratándose de una energía limpia, está adquiriendo mayor importancia a escala mundial.
La energía solar es solo una de las llamadas energías renovables, aquellas que constantemente se renuevan y que son limpias como la energía del viento, del agua, de la biomasa, del calor de la Tierra (la geotermia), de los océanos y de las olas. 
No obstante, la mayoría de los ciudadanos, trabajadores, agricultores, no saben de la existencia de estas tecnologías. 

El sol y la vitamina D
La vitamina D tiene  un papel esencial para el buen funcionamiento del organismo, ya que participa en procesos tan importantes como la absorción y el mantenimiento de los niveles de calcio, el cual,  es fundamental para  mantener el funcionamiento del sistema nervioso y la estructura adecuada de los huesos y los dientes.
La exposición al sol de unos 10 minutos tres o cuatro días a la semana garantiza unos niveles adecuados de esta vitamina en el organismo. La vitamina D producida en la piel se almacena en el tejido adiposo y el músculo a partir de donde se utiliza.
El hombre luego de siglos y milenios de estar equivocado, vuelve a mirar al cielo y encuentra en el sol la solución a todos sus problemas. De esta forma, nos damos cuenta que la adoración de nuestros antepasados al astro rey, no eran en vano.

 
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