En París muy pronto no podrán circular los vehículos con motores diésel

La alcaldesa de esa ciudad dijo que busca aprobar la medida para 2020. Es por los altos niveles de contaminación y la relación del combustible con el cáncer de pulmón. Por la alta contaminación, París busca alternativas para la movilidad como los autos eléctricos y city cars. 

Dentro de unos años, los vehículos con motores diésel serán una especie en extinción en París. Es que la alcaldesa de la capital de Francia, Anne Hidalgo, confirmó que buscará que dejen de circular. El motivo son las emisiones contaminantes que generan esos motores, que causan cáncer de pulmón, según un nuevo dictamen de la Organización Mundial de la Salud.
“Quiero el final del diésel para 2020”, dijo Hidalgo a Le Journal du Dimanche. La capital francesa tiene desde hace años altos niveles de contaminación y esta sería la medida más drástica para combatirla, entre otras que hay en carpeta, según publicó el diario español El País.
Por un lado el Estado prepara su ley de transición energética y además con los resultados de la próxima Cumbre del Clima, la alcaldesa cree que París podrá incluso impedir la circulación de otros vehículos muy contaminantes, gracias a una identificación que próximamente será obligatoria.
Según parece, la política de movilidad del Ayuntamiento parisino ya disuadió a muchos de circular en coche por la ciudad. Hace trece años, el 40 por ciento de sus habitantes no disponía de auto propio, y actualmente esa cifra llegó al 60 por ciento. También disminuyó la cantidad de estacionamientos, que son cada vez más caros y las multas son elevadas.
Las nuevas medidas contra la contaminación, que se debatirán el 9 de febrero, dificultarán aún más el uso del auto particular al limitar también la circulación en el centro y grandes avenidas, como los Campos Elíseos y Rivoli.
Como ocurre en muchos países, en Francia, los motores diésel estuvieron históricamente subvencionados por el Estado debido a su menor emisión de dióxido de carbono. Pero el primer ministro, Manuel Valls, reconoció la semana pasada que esa política fue un error. Ocurre que el diésel emite dióxido de nitrógeno y, en ciertas condiciones, también micropartículas perjudiciales para la salud que penetran en los pulmones y la sangre.
París realiza mediciones permanentes del estado de su atmósfera, que incluso se publican en carteles inteligentes de distintos puntos de la Ciudad. Dos semanas atrás se conoció el resultado del pico de contaminación que ocurrió el 13 de diciembre del pasado año, cuando en las calles de la ciudad se respiraba el mismo aire que generan ocho fumadores en una habitación de 20 metros cuadrados.
Según una encuesta, el 84 por ciento de los habitantes de París cree que luchar contra la contaminación es una prioridad. Y el 47 por ciento indica que los que tienen un coche de diésel estarían dispuestos a cambiarlo por un auto eléctrico o el transporte público.
De todas formas el anuncio generó polémica ya que el opositor Frente Nacional atacó a la alcaldesa por su “ciego dogmatismo” y defendió a las clases trabajadoras que no pueden cambiar su viejo diésel por un vehículo más eficiente.

 
Fuente: www.clarin.com
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