Investigan materiales orgánicos para sustituir el silicio y abaratar costos en renovables

Los materiales orgánicos podrían reemplazar al silicio en la fotónica y en la electrónica, una solución que, además de sostenible, permitirá obtener dispositivos más baratos y flexibles que “podrían extenderse por todo el mundo”, explicó la científica Rocío Ponce. Esta experta, una de las galardonadas con las becas de investigación L’Oréal-Unesco, ha reconocido que el “único problema de las celdas solares es el precio” y que “si pudiéramos abaratarlas sería más fácil expandirlas a zonas más deprimidas”.

Aunque “a día de hoy las orgánicas no pueden reemplazar a las inorgánicas (porque el porcentaje de conversión de luz o electricidad es mucho menor en las orgánicas)”, esta especialista ha afirmado que “pueden ser plásticas y transparentes, con lo que sería posible cubrir ventanas con celdas solares que dejen pasar la luz durante el día y la almacenen para la noche”. 

Las celdas creadas con materiales orgánicos aún no están en el mercado porque no pueden competir en rentabilidad con el porcentaje de conversión de las inorgánicas, pero “si logramos alcanzar un porcentaje mayor se convertirán en una alternativa” y lo cierto es que “ya está aumentando en los últimos años”.

La científica es consciente de que “suena a ciencia ficción, pero si tenemos una celda solar plástica, ésta puede tomar la forma del lugar en el que la deposites, y esto es una ventaja; aunque también es verdad que el porcentaje de conversión no es competitivo aún ni siquiera a nivel de laboratorio, así que mucho menos a nivel industrial”.

En su laboratorio, Ponce analiza qué materiales orgánicos pueden reemplazar, o ser utilizados como técnicas alternativas, a ese silicio y su porcentaje de conversión porque “el futuro es la energía renovable y se está invirtiendo muchísimo en esto a nivel mundial”.

En España la situación es diferente, pues “aquí hay recortes y las empresas que apostaron por las renovables han tenido que cerrar a pesar de que éramos bastante fuertes en materia de energía solar, es lamentable pero estamos dejando de invertir en una tecnología en la que éramos punteros”.

Aún así, Ponce ha apostado por la ciencia porque “aunque la carrera es muy dura, es muy bonita” y pese a que “hay muchos días en los que no tienes nada, cuando consigues un resultado compensa por todos los demás”. Esta experta señala que el “punto débil de España es la educación porque tenemos que enseñar a los niños desde pequeños qué es y en qué consiste la carrera de investigador y, además, mostrarles la importancia de invertir en el sector. La ciencia mueve a un país y, si no tenemos ciencia, dependemos de la de otros países”, recuerda, “por eso, el dinero invertido en investigación no es dinero perdido”.

Ponce insiste en reclamar el fomento de la figura del investigador en todas las etapas escolares asumiendo su propio ejemplo, ya que “empecé en esto de una manera totalmente fortuita, en el colegio nadie me habló de la carrera de investigadora, en el instituto tampoco, ni siquiera en la universidad los profesores me la planteaban como una posibilidad a tener en cuenta”.

Aunque Ponce no ha encontrado grandes trabas en su camino científico, reconoce que este premio es “un incentivo muy grande para los momentos en los que ves que parece que no hay salida y para comprobar que hay empresas y grupos que sí están apoyando la investigación”.

Finalmente, la científica ha resaltado que en la carrera investigadora “es muy importante salir” de España para adquirir experiencia en otros países porque “enriquece muchísimo” pero que “una vez formado, también hay que tener hueco aquí para recibir de regreso a esa persona que quiere volver”.

Fuente: www.radiointereconomia.com
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