La arquitectura verde cada vez más necesaria

El veloz consumo de los recursos no renovables en el planeta obliga a repensar nuestro estilo de vida. No es solo el acelerado desarrollo industrial el que amenaza con volver definitivamente no sustentable a nuestro planeta; también en nuestra vida cotidiana cometemos excesos que, aunque minúsculos cada uno, en la sumatoria de casos individuales termina incidiendo notablemente en la afectación del medio ambiente.

La sustentabilidad, como meta a alcanzar, también ha llegado a la construcción de viviendas, procurando la optimización de los recursos naturales y generando edificaciones que minimicen el impacto ambiental.

La arquitectura sustentable, sostenible, verde o eco-arquitectura alcanza un grado todavía incipiente de desarrollo en la Argentina, menor al de otros países, sobre todo europeos, pero se augura un rápido e inevitable crecimiento.

Las construcciones ecológicas tienen en cuenta básicamente las condiciones climáticas y el ecosistema del entorno, de modo de obtener un máximo rendimiento con menor impacto. Por citar un ejemplo, en Catamarca una vivienda “verde” debería aprovechar todo lo posible la luz solar, que abunda durante casi todo el año, como fuente de energía y de calefacción.

Es que la eficiencia energética es uno de los pilares de este tipo de arquitectura. El propósito es reducir las necesidades energéticas mediante el ahorro, la capacidad para capturar la energía solar y la posibilidad de que las construcciones generen su propia energía, por ejemplo a través de la energía eólica, que es una alternativa también muy viable en nuestro territorio.

También en climas cálidos el enfriamiento de la vivienda debe apelar a recursos vinculados con el entorno, propiciando el aislamiento, a través de los materiales, del calor del día y una buena ventilación durante la noche.

Otro aspecto a tener en cuenta es el uso eficaz de los materiales de construcción. En nuestra provincia, más precisamente en el departamento Fray Mamerto Esquiú, se están construyendo viviendas sustentables que no tiene ripio y el agua que lleva se reutiliza. Además, se usa polietileno o polietileno expandido (telgopor), que tiene una vida útil de 10 mil años.

También se está extendiendo la utilización del adobe, recuperando técnicas ancestrales, que además de apelar a un material noble y que abunda como el barro, presenta otras cualidades térmicas, pues es fresco en verano y mantiene los ambientes cálidos en invierno.

Hay en el mundo prototipos de viviendas que prueban que la arquitectura sustentable no es una utopía, y que además pueden ser muy económicas. Hay casas que funcionan completamente con energía eólica y solar y utilizan agua de lluvia, que se recicla. Pueden albergar hasta seis personas y cuestan apenas 2.000 dólares.

Por el momento solo algunas empresas y arquitectos desarrollan en la Argentina este tipo de arquitectura, por lo que el impacto es aún escaso. Pero el desafío es que el propio Estado, que en sus niveles nacional, provincial y municipal juega un rol protagónico en materia de construcción de viviendas, asuma el compromiso de propender al desarrollo de la eco-arquitectura, lo que lograría ampliar notablemente los beneficios ambientales y económicos que esta actividad conlleva.

Fuente: www.elancasti.com.ar

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