Japón quiere importar energía renovable argentina en forma de hidrógeno

Japón invertiría en plantas eólicas y solares argentinas para luego importar parte de la energía generada en forma de hidrógeno. Una delegación de la Sociedad del Sistema de Energía de Hidrógeno de Japón, HESS, planea reunirse en marzo con la Asociación Argentina de Hidrógeno, AAH2. La idea es desarrollar “proyectos conjuntos” con vistas a que en 2018 se pueda tener algo en “firme”.

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¿Cómo se obtiene el hidrógeno? El futuro del coche de pila, a examen

Hace un tiempo atrás presentábamos una NOTICIA en la que comentábamos que Toyota desvelaba su definitiva apuesta comercial por la pila de hidrógeno, materializada en su nuevo Mirai. Este elemento, el más abundante en la naturaleza, es también el más limpio en cuanto a emisiones de los que se barajan como sustitutos de los combustibles fósiles.
Ahora bien, al no existir apenas de forma libre en la naturaleza, para obtenerlo en grandes cantidades requiere un proceso industrial al que la compañía Total dedica un reciente informe divulgativo.

En la Tierra, el hidrógeno suele estar ligado a otros elementos. La asociación más abundante es con el carbono, con el que forma gas metano, y con el oxígeno para formar el líquido más abundante en nuestro planeta, el agua. La forma más limpia para obtener metano sin contaminar durante el proceso industrial es utilizar energías renovables como la eólica o la solar para producir una electrolisis que libere las moléculas de hidrógeno.

Hoy en día, la obtención del hidrógeno proviene en su 95 por ciento de fuentes de energía fósiles: el gas natural y el petróleo, o la biomasa derivada de la madera. Existen tres métodos industriales para obtener hidrógeno: la transformación molecular, la gasificación del carbón y la electrolisis del agua.

La primera técnica consiste en la utilización de reacciones químicas para obtener hidrógeno a partir del gas natural de los yacimientos petrolíferos. Se recurre a vapor de agua a muy altas temperaturas para disociar el carbono del hidrógeno que componen el gas natural. En dos reacciones sucesivas, éste da lugar a dihidrógeno por un lado y dióxido de carbono por otro.
En el caso de la gasificación del carbón, se utiliza un reactor para quemar el carbón a muy elevadas temperaturas. En la combustión se liberan gases que dan lugar por un lado a dihidrógeno y por otro a monóxido de carbono.

RECURSO INAGOTABLE

Por último, la electrolisis del agua es el método más limpio medioambientalmente de los tres, siempre y cuando se utilice en su proceso una energía no contaminante, solar o eólica, como ya hemos apuntado. Para este método de obtención del hidrógeno se necesita una gran cantidad de energía eléctrica, no siempre disponible. Esta circunstancia hace que por ahora la electrolisis no resulte en general rentable en la consecución de hidrógeno directamente a partir del agua. El aprovechamiento de los excedentes de energía eléctrica cuando decae el ciclo de consumo sería una buena forma de generar hidrógeno a costes reducidos.

Las perspectivas del hidrógeno como fuente inagotable de energía almacenable para sustituír a los combustibles fósiles ha propiciado nuevas vías de investigación. Todavía en periodo experimantal se encuentran las técnicas fotosintéticas que obtienen hidrógeno a partir de microorganismos, las aplicaciones de fotoelectrolisis sumergiendo paneles fotoelectroquímicos que descomponen el agua mediante la energía solar y la descomposición directa del agua mediante energía nuclear con la dependencia del uranio que ello implica.

Aunque es difícil de cuantificar hoy en día el precio del hidrógeno en su aplicación para el transporte, se estima que en equiparables cantidades estaría a la par que la gasolina. Pero hay que tener en cuenta que la demanda de este tipo de combustible en el automóvil es todavía prácticamente inexistente. A medida que la necesidad de hidrógeno para automoción aumentara, los costes industriales disminuirían, haciendo a este combustible progresivamente más barato.

Fuente: www.eleconomista.es

Desarrollan una tecnología que es capaz de convertir la energía solar en hidrógeno

Un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) han desarrollado un conjunto de tecnologías que aprovechan la energía eléctrica emanada de la radiación solar, así como la obtención de hidrógeno a partir del agua mediante hidrólisis, informa el portal de noticias AlphaGalileo.


El doctor Alejandro Martínez Ruíz, científico de la UABC y titular del proyecto de investigación, ha manifestado que las celdas solares diseñadas por ellos integran nanotecnología para potencializar su eficacia. Han creado materiales semiconductores nanoestructurados a partir de elementos como dióxidos de titanio, zinc o cobre, que han sido recubiertos a su vez con pigmentos biológicos para, posteriormente, integrarlos en los paneles solares.

La combinación del uso de nanoestructuras de dióxidos de titanio y la implementación de una capa de algún colorante orgánico en los paneles solares permite una transferencia de electrones más eficaz en comparación a las celdas convencionales debido a que se suscita un fenómeno conocido como fotoelectroquímica, que consiste la generación simultánea de energía eléctrica y otra sustancia química de interés, por ejemplo el hidrógeno, a partir de la luz del sol.


Al convertir la energía solar en hidrógeno se busca que la energía captada a partir de la radiación solar se pueda almacenar y transportar a diversos sitios. «Mediante este fenómeno podremos romper el esquema de los paneles solares tradicionales que, por lo general, no son tan eficaces para almacenar la energía recolectada», señala el investigador.

Agua dulce y de mar
La electrólisis del agua (su descomposición en hidrógeno y oxígeno) para conseguir solo el hidrógeno se logra gracias a la aplicación de un tipo adecuado de corriente eléctrica sobre dicho elemento. Para lograr la separación del hidrógeno y el oxígeno que integran el agua se requiere un tipo de conductores eléctricos especialmente diseñados para hacer contacto con el agua (conocidos como electrodos).

El grupo de expertos de la UABC ha desarrollado electrodos con base en nanotubos de carbono, con algunas nanopartículas metálicas y semiconductoras provenientes de elementos como platino, paladio y rutenio para lograr la transformación química del agua. «Hemos diseñado tecnologías para la hidrólisis tanto de agua de mar como agua dulce», detalla Martínez.

Martínez Ruíz considera que en un periodo no superior a cuatro años se podría observar un producto comercializable a partir de la propuesta de esta Universidad mexicana. Y que complementaría a otras tecnologías de aprovechamiento de energía como la eólica y la de las olas del mar (undimotriz).

 
Fuente: www.abc.es