Una nueva vida tras la cárcel gracias a la energía solar

David Andrade estuvo detenido durante mucho tiempo y fue miembro de una banda callejera. Ahora, es uno de los antiguos prisioneros a los que la industria solar de Los Ángeles les ha brindado una segunda oportunidad.

David Andrade pasó diez años de su vida detenido en varias cárceles estadounidenses, más de la mitad de los días sentado en la oscuridad. Pasar 24 horas en una celda sin ventanas era un castigo frecuente por los crímenes que Andrade había cometido en prisión. Entre otras cosas, había ayudado a tramar una revuelta en la cárcel, golpeado a compañeros de prisión, así como a un funcionario de prisiones.

Hoy en día, sin embargo, es uno de los cientos de ex pandilleros que ha encontrado su lugar en el sol, gracias a la industria solar. Pero si se rastrean los comienzos de Andrade, no siempre hubo mucha luz.

Sombras oscuras

Odio alimentado por un padre que lo abandonó a los dos años de edad, y una madre que él describe como alcohólica, drogadicta y miembro de una banda. A los 13 años, encontró consuelo y familia en una pandilla callejera violenta, al este de Los Ángeles. A los 15 años ya era alcohólico y tres años después, lo atrapó su vida criminal. Pasó unos meses en la cárcel por asalto.

Apenas dos semanas después de estar en libertad, se paró en un cruce de calle de la Ciudad de Los Ángeles (L.A.) y levantó su camisa para mostrarle el arma, que había guardado en el cinturón, a un tatuado, que pasaba por allí.

Ese hombre resultó ser un oficial de policía fuera de servicio. Al final, Andrade recibió una sentencia de casi 60 años. “Pero”, dice “salí de allí”, y en gran parte así fue. Aun así, pasó casi 10 años tras las rejas.

Homeboy es mi amigo

Tras ser liberado en 2013, en el autobús camino a casa, Andrade se juró que de ahí en adelante no volvería a ir a la cárcel. En el pasado se había hecho la misma promesa, pero no la había cumplido. Esta vez, sin embargo, encontró una organización que lo apoyaría.

Homeboy Industries se describe como el programa de rehabilitación, intervención y reinserción de pandillas más grande del mundo. Más de 10.000 ex pandilleros de L.A. acuden a la organización cada año en busca de una segunda oportunidad.

 

El creciente interés en la energía solar significa que hay mucho trabajo por hacer y eso es bueno para aquellos que quieren empezar de nuevo.

Todo comenzó con la idea de un sacerdote jesuita, que quería ofrecer esperanza, compasión y alternativas a la vida de pandillero y en prisión. En general, las posibilidades de éxito de los ex reclusos en el exterior no son nada halagüeñas.

Un estudio publicado hace dos años por la organización Advancement Project del condado de Los Ángeles sobre el sistema de delincuencia juvenil, reveló que un tercio de los reclusos en libertad condicional no tardan más de un año, después de su liberación, en ser de nuevo arrestados.

Viendo la luz

Andrade cree que su pase de permanencia fuera de prisión ha sido gracias al programa de instalación de paneles solares de Homeboy Industries. En prisión no tenía ni idea de lo que era la energía solar. Por culpa del aislamiento que sufrió, al salir se quedó perplejo al ver módulos solares en los tejados de los vecindarios de Los Ángeles.

“Estaban en todas partes”, dice Andrade, que se unió al programa poco después de salir de la cárcel. Al principio, no sabía exactamente en qué se estaba metiendo, pero se dio cuenta en seguida. “Me gradué entre los mejores de mi clase”, cuenta orgulloso.

Y, es más, después de haber completado su formación, el alumno modelo se convirtió en maestro. Andrade fue promovido para supervisar el proyecto solar en Homeboy Industries.

Hasta ahora, casi mil ex pandilleros han participado en el programa, que tiene una duración de cuatro meses. Más del 90 por ciento de los estudiantes se gradúan. Además, casi las tres cuartas partes de los graduados encuentran trabajo en un plazo de tres meses.

Un futuro brillante

La energía solar es una industria en auge. Según el Departamento de Energía de los Estados Unidos, el año pasado había más personas trabajando en la industria solar que en el carbón, el gas y el petróleo juntos.

A día de hoy, no hay mayor defensor de la energía solar que Andrade. “Honestamente, no hay futuro en lo que yo estaba haciendo entonces. Hay que estar al día con los tiempos. Y eso significa energía solar, energías renovables. El sol no factura. Aprendamos a utilizarlo de manera positiva”, dice.

Un equipo de instaladores de paneles solares, una especie de pandilla con un futuro

 

Andrade irradia energía positiva, cuando se para en un tejado de Los Ángeles con un casco puesto en la cabeza. Ahora, ha progresado y trabaja en Grid Alternatives, el mayor instalador, sin ánimo de lucro, de placas solares de EE.UU.

Grid Alternatives se enfoca, sobre todo, en dar una oportunidad a mujeres, así como estudiantes y graduados de Homeboy Industries. El año pasado, la organización instaló sistemas solares gratuitos para más de 1.300 familias de bajos ingresos de California.

“Nos gustaría ver una industria solar que involucre a todos, especialmente a las personas que han tenido dificultades en el pasado con la sociedad”, dice Danny Hom, coordinador de desarrollo y comunicaciones de la empresa.

Transformación total

Hazel Patterson es una de las personas que se beneficiará del proyecto de Grid Alternatives. La dueña de la casa se para en su césped bien cuidado observando cómo Andrade y cerca de media docena de voluntarios y trabajadores suben y bajan por una escalera apoyada contra su fachada y transportan partes de un panel solar al tejado.

Patterson espera ahorrar hasta un 80 por ciento en sus facturas de electricidad, y también ve cómo la instalación y el proyecto en sí mejoran la vida de las personas, que se encuentran sobre el tejado.

“Creo en las segundas oportunidades. Sé cómo funciona. Tengo un nieto que cometió un gran error a los 17 años. Gracias a Dios también tuvo una segunda oportunidad. Y creo que es estupendo que se les ofrezca a los jóvenes la oportunidad de mejorar sus vidas”, afirma.

Viendo a Andrade trabajar en la propiedad de Patterson, apenas hay restos visibles de su vida pasada. Gracias a Homeboy Industries, incluso un tatuaje de pandilla, que se había hecho en la cara estando en la cárcel, prácticamente ha desaparecido.

Un signo visible del poder curativo del sol.

Fuente: www.dw.com

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